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viernes, 17 de enero de 2014

Tres yaravíes recopilados por Mariano Eduardo de Rivero y Ustariz en 1851


File:Mariano Eduardo de Rivero y Ustariz.JPG
CONTEXTO DE LA PUBLICACIÓN

En los inicios de la República, el personaje arequipeño Mariano Eduardo de Rivero (1798-1857) científico,químico, naturalista, geólogo, mineralogista, político y diplomático. Estudia en el Seminario San Jerónimo de Arequipa, para 1810 es enviado a Europa para continuar su educación en mineralogía y química.

Para 1823 retorna a Latinoamérica y encargarse de estudios científicos de su especialidad en Colombia. El gobierno del Perú lo nombra en marzo de 1826, director general de minería, agricultura, instrucción pública y museo. Mariano Eduardo de Rivero y Ustariz funda en 1828 la escuela de minas de Lima (hoy Universidad Nacional de Ingeniería) y el primer museo nacional de historia natural, antigüedades e historia del Perú (hoy Museo Nacional de Arqueología, Antropología e Historia del Perú. En 1832 comienza su carrera como político, como diputado, consejero, inspector de obras públicas, jefe de Aduana en Arica, Gobernador de Junín y Gobernador de Moquegua.

Los yaravies que nos interesan aparecen en su publicación de 1851, la obra fue publicada junto a un co-autor llamado Johann Jakob von Tschudi, titularon la obra "Antigüedades Peruanas". Un libro que trata sobre el imperio de los Incas, su historia, origen, sistema de gobierno, conocimientos científicos, idioma, religión, costumbres y monumentos. En el prólogo, los autores agradecen a todos sus benefectarores económicos y reconocen el inicio de la investigación cerca de 1841, dentro de los agradecimientos también dejan ver que muchas de las láminas y gráficas que acompañan a la publicación fueron encargadas a artistas y dibujantes. Los yaravíes transcritos y arreglados, al parecer también fueron encargados a un músico de la época (posiblemente europeo) y tienen la característica de haber sido ajustados a la armonía y estilo clásico de la época (a lo Haydn o Mozart).

Carátula interior de la publicación Antigüedades Peruanas, 1851


DESCRIPCIÓN MUSICAL

Los yaravíes insertados en la obra titulan:

I. Haraví en Sol menor
II. Haraví en La menor
III. Haraví en Re menor

El primero de ellos tiene 36 compáses, respeta la forma binaria AB cada una con repetición (como los otros 2 yaravíes) , con una breve introducción. La melodía en terceras y las notas de adorno dejan la impresión de un canto a voces, con glissandos y apoyaturas. Por otro lado en el bajo se escucha el bordoneo típico del instrumentos acompañante original: la guitarra. 


Primeros compáses del Haraví en Sol menor

El yaravi en La menor es mucho más corto (24 compáses) y de un ritmo mucho más ágil; éste efecto se consigue por el incesante arpegio de acordes en la mano izquierda que acompaña a la melodía. El ritmo marcado y la melodía sin prolongaciones ad-libitum, nos muestra una canción mucho alegre (a pesar de estar en tonalidad menor en su primera parte).

La última transcripción, recurre al tempo lento y recitativo similar al Nro. I, el arreglista procuró adornar la introducción lo suficiente (en exceso diría) para que creara un efecto de balance con la languidez melódica del yaraví.

ALGUNOS COMENTARIOS

Los yaravíes colectados y de alguna forma forzados a permanecer en la escritura occidental, nos muestran, una vez más, su gran difusión en el territorio nacional. A pesar de no haber sido elaborados por un compositor, mantienen la armonía primigenia de su oralidad, que se puede comprobar al escuchar la música tradicional arequipeña en sus primeras grabaciones del siglo XX (casi 100 años después).

Los tres ejemplos mostrados crean una línea de obras para piano (aunque no sean composiciones originales) que continuarían con compositores de fines del siglo XIX, y que Daniel Alomía Robles recopilaría en sus apuntes musicales (contemporáneo de Claudio Rebagliatti quien también publicó yaravíes en su Álbum Sudamericano). Ésta línea discursiva de un yaraví que sobrevive en un instrumento como el piano es la que nos llama la atención, para que en un futuro no muy lejano creemos un repertorio pianístico que logre agrupar a nuestros cantos tristes. Si alguno de nuestros lectores tuviera noticia de versiones pianísticas similares a las que venimos comentando, le agradecería ponerse en contacto conmigo para poder incluirla en el repertorio mencionado.

Ahora escuchemos los ejemplos de las obras comentadas.




Fuentes:
Mariano Eduardo de Rivero, Antigüedades Peruanas, 1851. aquí
Imagen de Mariano Eduardo de Rivero en Wikipedia
Carátula de la publicación Flickr aquí
Transcripción MIDI en SIBELIUS 6.0

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