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jueves, 24 de diciembre de 2015

"Himno a Camaná" - Primera parte


(Artículo escrito por Milton E. Zevallos Vergara)

La noche del martes 4 de agosto de 1942 el amplio salón del cine teatro Princesa lucía particularmente repleto de gente. Parado en la puerta de ingreso de la calle Puente Grau, su propietario Alfredo Hartog Granadino, padre de nuestra Miss Mundo Madeleine Hartog Bell, no disimulaba la emoción de ver su cine tan abarrotado para ser un día de semana. Lo curioso era además que las personas que se habían congregado en su local, no estaban allí precisamente para ver una película mexicana o de vaqueros, sino más bien acudían movidos por la gran expectativa que se había generado ante el anuncio de oír por primera vez las notas musicales del recientemente compuesto Himno a Camaná.

Este himno no era el que actualmente conocemos y cantamos en los colegios y actos oficiales de nuestra provincia (creado por Guillermo Mercado y Aurelio Díaz Espinoza); sino que era otro himno escrito un año antes por don Luis Castillo Yáñez, un distinguido vecino de esta ciudad que provenía de antiguas familias de la centenaria Villa Hermosa, de las cuales seguramente surgía su espontaneo amor al terruño natal.

Don Luis Castillo, a inicios de la década del 40, había decidido motivar a la juventud camaneja, que por aquellos años estudiaba en el colegio Independencia Americana de la ciudad blanca, para que formara un club con fines culturales. Se formó así bajo su iniciativa en el año 1941, el Club Unión Camaná con sede en Arequipa, estando integrado por siete conocidos jovencitos de entonces: José Chehade Salomón, Pedro Morante Campos, Edwin Neyra Argote, Abraham Febres Cruz, Washington Granda Peralta, Blas Berlanga Beltrán y Oscar Guitton Vílchez, a los que se les unían los hijos de don Luis: Rolando y César Castillo Justo. El entusiasta grupo solía reunirse en la misma casa de su patrocinador, que se ubicaba en la calle Consuelo de Arequipa, para intercambiar inquietudes e ideas. Así, tal vez influidos en la reciente creación del himno arequipeño (1940), entre la tertulia y la música floreció el ideario de crear un himno para nuestra provincia, que hasta entonces carecía de uno.

Don Luis, quien era notario en Camaná, decidió dar el primer paso y dejando de lado el estilo serio de sus escritos notariales, trazó fervorosas líneas que, colmadas de sentimiento conformarían luego el coro y las dos estrofas del preciado himno. Seguidamente era necesario colocarle una música a sus coplas. A pesar de que era diestro con la guitarra y melodioso en el canto, optó por encomendarle la composición de la música a un personaje que había compuesto ya conocidos himnos (entre ellos el del colegio Independencia Americana) e inmortales canciones: Benigno Ballón Farfán. El popular músico, ícono de la cultura arequipeña, plasmó con destreza su conocimiento e inspiración musical en los versos de Castillo Yáñez para consumar el esperado himno que, como relatábamos, fue estrenado aquel lejano martes 4 de agosto de 1942.

En 1942 don José Chehade Salomón (hijo del próspero comerciante palestino Bichara Chehade Alam), Pedro Morante Campos (hijo de nuestro insigne historiador José María Morante), como la mayoría de los integrantes del club, tan solo contaban con 16 años y habían esperado con nerviosismo este estreno por varias semanas. Se prepararon varios números que uno a uno fueron presentándose en el proscenio, generando mayor suspenso entre los asistentes; hasta que llegó el momento en que el conjunto artístico del Club Unión Camaná subió al escenario para interpretar el esperado himno. Los acordes del piano inundaron la sala y con cada nota entonada se iba haciendo por fin realidad el sueño de don Luis Castillo y los jóvenes integrantes del club, quienes con visible emoción veían por fin cristalizarse este noble proyecto de dotar de un tema distintivo a nuestra provincia. Un himno que nacido del enorme cariño que este valioso grupo le tenía a su tierra y a pesar de que luego no se consolidaría como himno oficial de la provincia, significó un hito cultural en la Villa Hermosa de Camaná.

Epílogo

De acuerdo al oficio N° 317 del 6 de octubre de 1943, que encontramos en los archivos de la municipalidad provincial, el himno actual de Guillermo Mercado y Aurelio Díaz, fue aprobado en sesión de concejo del 28 de setiembre de 1943, pero no existe ninguna evidencia de que hubo un concurso para elegir el himno oficial de la ciudad, como si lo hubo en Arequipa. Aunque de lo que si tenemos certeza es de que algún descontento rondó entre los miembros del Club Unión Camaná con el himno implantado por la comuna un año después del estreno de su himno, pues el miércoles 15 de noviembre de 1944, que fue el día central de conmemoración del IV Centenario de la fundación española de Camaná y que además tuvo como invitado principal al mismísimo Presidente de la República, Manuel Prado Ugarteche, se vieron circular unos volantes entre la población camaneja con la letra de su himno y una dedicatoria que resueltamente decía lo siguiente:

HIMNO A CAMANÁ

Dedicado por el “Club Unión Camaná” a su querida tierra en el IV Centenario de su fundación española.

Letra del señor Luis Castillo Yáñez
Música del señor Benigno Ballón Farfán
Los pueblos como las naciones, tienen un Himno, que canta sus glorias y sus tradiciones, es por eso que, los componentes del “CLUB UNIÓN CAMANÁ” no hemos escatimado esfuerzo para dar a nuestra VILLA HERMOSA, un himno que diga bien de su historia y su grandeza.
Recibidlo pues con cariño, ya que con ello, ayudáis a acrecentar más el afecto por Camaná, y estimuláis a los socios del “Club Unión Camaná” a seguir infatigables en la brega, hasta conseguir un mayor progreso y bienestar para su provincia.

Camaná 15 de noviembre de 1944

CORO
En conjunto las voces alcemos
Por la tierra que nos vio nacer;
Y quererla por siempre juremos
Ya que en ello sentimos placer.
Hoy venimos con tono ferviente
A ofrecerte con dulce emoción
Muy altiva y erguida la frente,
Los latidos de un fiel corazón

ESTROFAS
Linda villa de nuestros abuelos
De hijos grandes y eterno verdor;
Eres tu CAMANÁ nuestro anhelo,
Y es por ti, que sentimos amor,
Tu gran valle, auspicioso y fecundo
Paraíso que invita a soñar,
Es proverbio que sea del mundo,
Un Edén, al que arrulla su mar.

Por tu tierra cruzaron legiones
De abnegados y nobles Señores,
Que ostentaban muy dignos blasones,
De guerreros y conquistadores.
Y hoy te veo Esmeralda engastada
En el mar, tan sublime y preciosa,
Ostentar ricamente poblada

Tu tan noble y gentil VILLA HERMOSA.

Camaná, 15 de noviembre de 1944




Fuente:
Revista cultural e histórica CAMANÁ HISTÖRICA, Director: Milton E. Zevallos Vergara Nro. 006-2012, página 08 y 09

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