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lunes, 24 de noviembre de 2014

El vals "Pecadora" de Augusto Flores Cornejo

Pecadora
(Vals sobre tonalidades incaicas)
Expresamente para el Sr. Ricardo Arrisueño G.


La noche fue sombría para mí
fragancias de amor que yo sentí
dulce emoción de mis recuerdos de ayer
todo pasó y todo en mí no perduró.

La pena que mi amor en el causó
lo que hizo es traspasar mi corazón
nada podrá calmar sus penas de amor
que tantos [...] sin poseerlos yo viví

***


Primeros compases del Vals Pecadora de Augusto Cornejo Flores




Fuente:
- Archivo personal
- Vídeo publicado por Luis Pareja, 

sábado, 22 de noviembre de 2014

Vestigios documentales de la influencia del yaraví en el vals peruano: "Los Lamentos" y "Un Adiós"



Como bien ilustra el Dr. Augusto Vera Béjar (2006); en la Arequipa de finales del siglo XIX ya se veía nacer un vals con estilo propio, el "vals arequipeño" (o como lo llama J.C. Carpio Muñoz "el vals sentimental arequipeño"), éste nuevo amanecer de la música en el sur se plasmaría notoriamente en Al pie del Misti de E. Recavarren y Quenas de Duncker Lavalle.

Pero ¿cómo se llevó a cabo ese tránsito entre las melodías de picantería con sabor a tarde contemplativa hacia los pentagramas occidentales de elaborados vals vieneses? ¿Sólo la inspiración de los músicos de la época, sazonaron al baile de salón con sabor a terruño?

Carátula de Los Lamentos, de la Colección de cantos,
bailes y canciones populares del Perú, fines XIX- inicios XX
La bonanza económica vivida gracias al comercio lanero en Arequipa (afianzada hasta 1870), logró que las familias pudientes adquirieran el fino sonido romántico del piano. Por otro lado de la ciudad los cantos de los characatos se escuchaba en campo y en su más intimo refugio, el yaraví anónimo con influencia melgariana se había hecho popular. La escena estaba preparada, el telón por abrirse y los cantos de los characatos a punto de ser capturados por las cinco líneas pautadas.

Nos remitiremos a las pruebas de éste paso intermedio, ese momento en que dos cantos populares se plasman en documento para piano, ese instante en que la oralidad es atrapada por los sonidos temperados.

Recientemente llegaron a nuestras manos dos impresos de la convivencia inicial de la música popular y el repertorio pianístico; son pequeños ejemplares cuyos títulos nos revelan la relación con el espíritu del hombre andino y su sentir: Los Lamentos y Un Adiós, las páginas pertenecían a la Colección de cantos, bailes y canciones populares del Perú, arreglados para piano solo y para piano y canto por los mejores profesores del país. 


Carátula de Un Adiós, de la Colección de cantos,
bailes y canciones populares del Perú, fines XIX- inicios XX
Los cortos 35 compases de Los Lamentos trataron así de atrapar al doliente yaraví, encerrarlo entre su tempo ternario de vals, tratarlo de domar en ese ritmo incesante de bajo y 2 acordes incisivos; y finalmente, enmarcarlo en repeticiones binarias. Las indicaciones de cantábile trataron quizá de mantener la importancia de la voz. El canto popular ya estaba para piano solo, listo para lucirse en las tertulias de los arequipeños.

En el arreglo de Los Lamentos se imprimieron las indicaciones de lament y dolce y en Un Adiós se lee dulce y melancólico ¿quisieron evocar el hondo pesar con que se cantaban los cantos campesinos? Se observan también las ya conocidas terceras paralelas y sus cromatismos que aún destilaban el cantar de guitarras y chichas vespertinas, deteniendo el baile y la danza del vals para llamar a la nostalgia y al dolor. Ya no están los versos de pie quebrado, ni ese canto ad líbitum de dos cantores, ahora es triste canción breve manteniendo el sentir de ausencia, nostalgia y amor no correspondido. Una vez más el encuentro de dos prácticas musicales ocasionaba una nueva forma, ésta vez con identidad propia.

Ese pequeño cáliz primigenio resultante, contiene de peruano y vienés. Las obras Los Lamentos y Un Adiós fueron contemporáneas a las creaciones personales de Duncker Lavalle, Eduardo Recavarren, Moscoso Vargas, Teodoro Corrales, Francisco Chanove, Ballón Farfán, Mariano Nicolás Reynoso, Castillo Chanove y muchos más, quienes pulieron esas canciones populares y bebieron también de la inspiración peruana y europea, logrando obras (académicas o populares) que afianzarían el estilo de un género propio: el vals arequipeño.





Fuente:
- Archivo personal

viernes, 7 de noviembre de 2014

Gregorio Caro Aranda: Brillante concertista mollendino

(Artículo íntegro, escrito originalmente por Adela Pardo de Belaúnde en la obra Arequipa: su pasado, presente y futuro)

Desde muy temprana edad, el precoz artista Gregorio Cano sorprendió a la sociedad mollendina en una actuación pública. El consejo de Islay le concedió medalla de Oro. Gregorio Caro desde muy niño estuvo bajo la dirección del eximio Maestro Don David H. Mollendo le otorgó al cumplir sus 60 años de enseñanza la Corona de Oro.


Gregorio Caro, de niño exibiendo la Medalla de la ciudad.

El notable artista Caro Aranda continuó sus estudios en el Instituto Nacional de Música en Lima, obteniendo triunfos en diversos concursos. Becado en Chile por el Gobierno peruano [en 1940] fue un destacado alumno del famoso pianista. Claudio Arrau. En Buenos Aires demostró sus extraordinarias facultades musicales pianísticas. En 1951 le confirió el ministro de Educación del Perú, el encargo de difundir la música peruana en los países europeos de difundir la música peruana en los países europeos que visite.
Don Juan J. Koster, diputado por Arequipa, interpone su influencia para que el Gobierno coopere en su viaje a Italia pues la Escala de Milán lo ha invitado para que perfeccione sus conocimientos, pero esta invitación tan honrosa y de tanto provecho, demanda gastos que personalmente no puede sufragar. Aquí es donde el Diputado Sr. Koster, en su cámara ha pedido que se le faciliten medios pecuniarios para trasladarse de Buenos Aires a Italia y se le concedan gastos de estadía y regreso a a nuestra patria.
Regresa al Perú despues de cumplir su ciclo de estudios en la Escala de Milán. Durante su estadía en el Perú, da grandes conciertos en la Sociedad Filarmonía, en la Universidad de San Marcos, en la Facultad de Medicina y en la ciudad de Arequipa. Se convirtió en uno de los pocos artistas peruanos que pueden ostentar su record de actuaciones en plazas europeas. De Lima viaja directamente a Londres donde se presenta en el Wolmore Hall y por la BBC, posteriormente lo hace en Italia: Roma, Nápoles y Milán.

Última foto de Gregorio Caro

De vuelta a Sudamérica, toca en México, Venezuela y Colombia. Para esta gira Caro escoge un repertorio con inclusión de numerosas obras de autores sudamericanos y especialmente de peruanos Carpio, Aguirre, Duncker Lavalle, Iturriaga, Varcárcel, Meza, etc. Entre sus composiciones notables figuran Cumbres Peruanas, Yaraví, Penas de un Inca, Viva mi tierra y muchas más.
En el año 1940 celebrado el IV Centenario de la Fundación Española de nuestra ciudad; el Consejo Municipal que tenía como Alcalde al Dr. Julio Ernesto Portugal dentro del vastísimo y grandiosos números para festejar esta magna fecha, promovió a concurso al menor solista para dirigir la Sinfónica de Lima y Gregorio Caro a pesar de su corta edad fue escogido para dirigir la orquesta de más de cien músicos.
Se escogió como primer número el gran concierto La menor de Grieg, en donde el joven artista ante la emoción de los concurrentes que llenaban de tope a tope el Teatro Municipal dirigió con toda maestría y elegancia.
Este gran concierto fue por invitación y todos los concurrentes, asistieron de etiqueta: frac y vestido de baile para las damas. Quienes después del concierto se realizaba un baile en el Club Arequipa, primera institución social de la ciudad.
Gregorio Caro, lamentablemente falleció prematuramente.

Fuente:
-Adela Pardo de Belaunde. Arequipa: su pasado, presente y futuro. Impr. Litograf́ica del Perú, 1967.