domingo, 2 de febrero de 2014

Vals "Ángel hermoso". Abelardo Gamarra y Zoila Gamarra


Abelardo Gamarra "El Tunante"
De cómo la anécdota,
se hace canción.

En las visitas de "El Tunante" Abelardo Gamarra a la ciudad de Arequipa, nace uno de los primeros valses criollos que se conocen en el Perú. Zoila Gamarra, prima del escritor y la menor de sus primas, escribe la música a un reto literario que solicitó a su primo con tal fin. El estreno en casa de Zoila trajo a literatos de la ciudad, y ese piano acompañó al nacimiento de lo que sería posteriormente la canción criolla (más costeña que nacional): el vals.

Logramos ubicar la partitura de "Ángel hermoso" versión para piano y voz, mantiene ese ajustado compás de tres por cuatro, y claramente el formato menor de su estructura, la hace popularmente cantable; es necesario también anotar el acompañamiento melódico en intervalos de terceras con algunos giros cromáticos.




Primeros compáses del vals "Ángel hermoso"


Zoila Gamarra debería ser incluída como una de las mujeres compositoras de música popular de nuestro cancionero, no sabemos si tuvo mayor producción, pero si es mencionada (por el mismo  Gamarra) como conocedora de la técnica pianística y animadora de tertulias literarias de fines del siglo XIX. Aunque a ciencia cierta el vals en mención, es sencillo en su escritura musical, propia de una formación musical aficionada destinada a las fiestas y reuniones familiares; no deja de ser importante para la música popular en Arequipa, la divulgación de los primeros pasos musicales que devendrían en el vals arequipeño.

Observamos también, que con el paso del tiempo la letra ha sido modificada por la tradición criolla, seguramente por ajustar versos a un canto más fluído. La comparación se puede observar en el vídeo adjunto.

La letra y música que adjuntamos pertenece a la versión original del vals.

ÁNGEL HERMOSO

Ángel hermoso a quien amar juré,
sombra querida que en mi mente estás,
paloma pura cuyo vuelo alcé,
dime por qué, dime por qué no me amas ya

Si en adorarte mi existir cifré,
si en pos de tí mi pensamiento va,
si gloria y nombre para ti busqué,
dime por qué, dime por qué no me amas ya

Un canto pides de placer y amor,
a mi que arrostro un existir sombrío,
¿quieres acaso con el llanto mío
entristecer, entristecer mi corazón?

Dime a quién debo consagrar mi amor;
dime a qué aspiro, si la fe perdí:
el mundo entero y el placer mayor,
marchita flor, marchita flor será sin tí.


Los músicos Victor Reyes(primera guitarra) y Alberto Urquizo (segunda) acompañan a la primera voz del dúo "Los Palomillas" en este antiguo vals. Se notará, como ya mencionamos, las diferencias melódicas y textuales de la canción planteada por los primos Gamarra.



Fuente:

- UNMSM, Boletín del Museo de Arqueología y Antropología, Año 3 Nro. 9, 2000
- Transcripción MIDI en Sibelius 6.0

sábado, 1 de febrero de 2014

Los primeros valses peruanos: Eduardo Recavarren 1865-1915

De los viejos maestros de Vienna
a las manos peruanas.

El sabor europeo se impuso en los salones de casas y fiestas de la sociedad peruana, primero con el baile de Strauss II y luego con el vals romántico de Chopin, Eduardo Recavarren (1865-1915) abogado de profesión y gran cultor de la música en Arequipa y Lima, compuso especialmente para éste género musical. Solamente se conocía (por lo menos sonoramente) su más grande contribución titulada  "Al pie del Misti" una obra que introduce motivos de yaraví en sus melodías y que es considerada, junto a otras pocas, como las primeras muestras en que la música peruana era tan propia que tenía que influir en la foránea. Pero de sus otras producciones no se tenía ninguna noticia (me refiero a "Ausencia", "Perlas Limeñas", "Insinuaciones" y algunas obras de teatro).

En ésta entrada nos complace en difundir el vals "Ausencia", para piano solo. La partitura muestra una clara semejanza a su obra "Al pie del Misti", principalmente en el uso de motivos melódicos y rítmicos, no obstante no hay ningún elemento que nos indique su relación con el mestizaje musical, pues la melodía es claramente expuesta por la mano derecha sin recurrir a giros cromáticos o pasajes muy lentos, tampoco hay uso de intervalos de tercera en el acompañamiento melódico. Resalta en la mano izquierda los pasajes rítmicos muy marcados con el compás de 3 por 4, muy al estilo austriaco.

Ésta contribución, al igual que el vals ya publicado en éste blog "Un Recuerdo de Arequipa", tampoco se encuentra reseñada en el libro del Dr. Vera Béjar, (El Vals arequipeño, 2008). Considero que tanto los hermanos Gámez, Recavarren y Mariano Nicolás Reinoso son ese paso intermedio (como todo compositor, siempre construye puentes a un futuro no necesariamente común) al romanticismo de Aguirre, Duncker y Polar; y también son de esos primeros compositores que por darle identidad a su música, se dejaron influenciar por ese sabor nostálgico del yaraví, resultando un estilo en los compositores arequipeños de valses con menor formato (criollos, populares, no académicos... en fin música) del siglo XX, hablamos de Ballón, Moscoso, Chanove, Castillo y varios más. Ésta afirmación es comprobable al analizar la obra escrita de los mencionados, tarea ardua pero retadora.

El audio que escucharemos es la transcripción de la partitura obtenida y sólo para efectos de tener la imagen sonora completa se tuvo que construir la parte final (siguiendo la estructura y estilo armónico de la época) los compases finales pues lamentablemente no logramos ubicar la última parte de la partitura.

Así perduran las tradiciones; mientras haya espacios, disfrute, uso y continuidad.

Primeros compáses del vals para piano "Ausencia" de Eduardo Recavarren



De los viejos maestros de Vienna
a las manos peruanas (Parte 2).

En un artículo anterior dimos a conocer el vals "Ausencia" del compositor Recavarren, en esa ocasión se vieron algunas revisiones sobre sus influencias marcadas en "Al pie del Misti" y la carencia de material musical que permita conocer más sobre su obra. Que importante es tener acceso a estos registros, pues ya podemos hablar de un estilo de composición e influencia en las obras que Recavarren publicó y practicó en su época.

Hoy, presentamos la obra "Perlas Limeñas", que Carlos Raygada (1964:64) registra que fue impresa y muy poco difundida, menos grabada por medio alguno, y seguramente archivada en los baúles de la familias que alguna vez se deleitaron con su vaivén. Logramos encontrar la obra impresa y traer la inspiración del compositor a a éste espacio y tiempo, para escuchar más en detalle el estilo de nuestro compositor arequipeño, que dio mucho de su talento en la ciudad capital.

Podemos agregar a la vida musical de Eduardo Recavarren García-Calderón, su dominio tanto del piano como del violín pues figuraba como primer violón de la orquesta del Centro Artístico entre los años 1899 y 1900. Y su dominio frente al piano era conocido, la anécdota cuenta como el pianista ejecutaba, sobre el teclado cubierto con un paño, las piezas que le eran requeridas (Gómez 1977:184).

El vals en tonalidad de La bemol mayor, nos deja una riqueza ritmica y melódica más desarrollada que en "Ausencia" con uso de recursos técnicos moderadamente complejos, como el uso de trescillos y mordentes, en general una obra de estilo delicado y cautivador, con toques de sonidos brillantes. La obra fue dedicada a la Sra. Victoria Romaña de García-Calderón, esposa de su tío Manuel García-Calderón y Martinez-Landa, y publicada por la Litografía San Cristóbal en Lima, el ejemplar que se ha obtenido pertenece a la segunda edición.

Primeros compáses de "Perlas limeñas", vals para piano
de Eduardo Recavarren García-Calderón

Ahora queda esperar (si es que aún la suerte nos acompaña) encontrar el vals "Insinuaciones" que también se refiere como publicado. Los dejo con "Perlas limeñas" en ésta muestra sonora digitalizada:



Fuentes:

- Transcripcion MIDI en Sibelius 6.0
- Rodolfo A Gómez G. , Padre e hijo: Narraciones arequipeñas, 1977.
- Partitura archivo personal
- Transcripcion MIDI en Sibelius 6.0
- Manuel Zanutelli, Canción Criolla- Memoria de lo nuestro, 1999
- Augusto Vera Béjar, El Vals arequipeño, 2008.